28 de Enero de 2016
Empezamos el dia mas temprano de lo común por que teníamos que ir a yad vashem, el museo de la shoá. Es un museo increíble, lleno de historia y testimonios y artes arquitectónicas impresionantes. Lamentablemente no se podían sacar fotos dentro del museo. Hicimos una visita guiada, nuestro guia nos contó historias de testimonios de sobrevivientes y muchas otras cosas. Una historia que me shockeó bastante fue la de una señora que era judía, pero se había casado con un ucraniano, vivía con sus hijos y su esposo estaba en en Ucrania. Había salido una notificación que todos los judios tenían que ir a Auschwitz en un tren. La señora acompañó a sus padres que eran judíos dejando a sus hijos en la casa de sus suegros, tirando su pasaporte por que tenia se segundo apellido que era judío, ella entro y dijo que era ucraniana pero no tenia pasaporte pero le terminaron pegando un tiro y termino tirada. Estuvo mucho tiempo, pensando que estaba muerta, pero estaba viva. Cuando se dio cuenta fue con un niño que era también sobreviviente. Le dijo que vaya delante y si veía a alguien que gritara, asi fue el niño empezó a gritar y lo mataron mientras la señora se escondió. Y luego esta pudo ir a su casa y reencontrarse con sus hijos y seguir viviendo su vida. Esto es un poco shockeante por la elección de la señora, por que en un momento así, no se puede juzgar a nadie. Tambien en el museo hay una sola en la que hay una sola vela y muchos espejos que reflejan, se ve la vela reflejada como un millón de veces, esto significa que que se necesita una vela para tener un millón de reflejos, pero si la apagas, perdes todos. Lo mismo pasa con la vida de un niño, tiene millones posibilidades en las que se puede convertir. Pero una vez que lo matas, pierde todas. Es increíble esa Sala, muy impresionante y lagrimosa. Después emprendimos nuestro viaje de dos horas al desierto, en el que dormí. Almorzamos en un pizza hut en arad y fuimos a un lugar en el medio de la nada, en el que habitan beduinos. Cuando llegamos, anduvimos a camello, fue algo muy loco e inolvidable.Luego escuchamos en el fogón, a tres beduinos haciendo música con una guitara, un tambor y un instrumento extraño. Después tuvimos talleres, en los que hablaban de energías alternativas o medicamentos naturales. Luego tuvimos la cena que fue una pita. Era increíble la cantidad de gatos que había. Luego fuimos a una charla de una mujer beduina. Una mujer fuerte y muy interesante vida. Nos la pasamos preguntándole sobre su matrimonio poligamico. Después nos mostraron un video de nuestra experiencia en Israel, y pusieron música,que lamentablemente, para algunos, no pusieron suficiente música de rikudim.Después teniamos la opcion de quedarnos cantando canciones al estilo majanet en la fogata, lo cual pase, o quedarnos charlando en la carpa beduina. Opte por la segunda. Después intentamos jugar a un juego, pero nos apagaron la luz.
viernes, 29 de enero de 2016
De yad vashem a un campamento
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